RESEÑA - OKUPAS - Sr Geek

RESEÑA – OKUPAS

Título original: Okupas

Año: 2000.

Duración: 30-60 min.

País: Argentina.

Dirección: Bruno Stagnaro.

Guion: Esther Feldman, Bruno Stagnaro.

Música: Santiago Motorizado (2021).

Fotografía: Juan Cruz Bucich

Reparto: Rodrigo de la Serna, Diego Alonso Gómez, Ariel Staltari, Franco Tirri, Ana Celentano, Jorge Sesán, Augusto Brítez, Dante Mastropierro, Rosina Sotto, Severino, etc.

Productora: Ideas del Sur.

Distribuidora: Netflix.

Género: Drama – Drama social – Crimen – Pobreza.

A más de 20 años de su estreno, Netflix agregó a su catálogo una de las mejores series de la historia argentina, la mejor para muchos, que revolucionó nuestra televisión al punto que se volvió un producto de culto y dio paso a muchas producciones que siguieron su ejemplo: Okupas.

Ricardo (Rodrigo de la Serna) es un pibe algo holgazán y descarriado, que acaba de dejar la facultad y no sabe muy bien que hacer de su vida. Un día su prima Clara (Ana Celentano) le ofrece trabajo cómo cuidador de su casa la cual estuvo habitada por ocupantes ilegales. Tras un incidente, él mete dentro del caserón a su amigo Pollo (Diego Alonso), quien quedó en la calle después de pelearse con la banda con la que vivía en el Docke. Pronto se le sumarán el Chiqui (Franco Tirri) y Walter (Ariel Staltari) y juntos descubrirán que la calle no es lo que parece.

¿Por qué fue tan importante esta serie? Porque anticipó una forma de hacer televisión que hasta el momento muy pocas hacían, cómo Los Sopranos en HBO, la cual hoy se busca y celebra en la TV: personajes creíbles y complejos, verosimilitud, realismo y una narración integral con evolución constante, sin episodios de “relleno” o que sueltan realmente poca información de los personajes o la trama, tal cómo es más habitual en Argentina donde predominan los seriales diarios. Quizás esto sea uno de los motivos que la volvieron icónica. Incluso si bien hoy se ven más cosas parecidas, no son lo habitual.

Por otro lado, logró visibilizar ciertas cosas, personajes y situaciones que se veían en los barrios de muchos lugares de nuestro país, sin romantizar la pobreza o la marginalidad, sino cómo recursos factibles desde los cuales desarrollar una ficción y contar una historia. Se retrató el Buenos Aires marginal, hasta el momento ignorado por el cine y la televisión argentina (el mismo director de la serie Bruno Stagnaro ya había hecho una aproximación en su película Pizza, Birra, Faso de 1998), sin el cliché de la pobreza alegre, colorida y superficial. Acá se nos muestra un mundo oscuro, duro y violento, pero sin caer tampoco en la romanización y exaltación, con un cuidado casi de registro documental. Algo que también suma a esta cuestión, son los escenarios y utilería reales. Esta creación de un universo es un gran logro y en gran parte se debe a la escritura de los personajes, los hace creíbles y evitan a toda costa la formación de “héroes”.

Hablando de los personajes, es verdad que podría decirse que el protagonista de la serie es Ricardo, ya que de él desprende todo lo que vemos con los demás, pero con el correr de los capítulos el Pollo, el Chiqui y Walter van cobrando cada vez más relevancia dentro de la trama hasta el punto de acompañar al De la Serna. Además, todos tienen un desarrollo tal que episodio tras episodio se van agregando diferentes capas de profundidad en la medida que los conflictos internos y externos se van elevando en un in crescendo muy impactante. Ninguno de los cuatro amigos es el mismo en el piloto “Los cinco mandamientos” que en el final “Adiós y buena suerte”. Todos se transformaron de forma bastante radical o, con todo el trayecto lo vemos con ojos completamente diferentes. Donde más se nota es en Ricardo, que va cambiando en la medida en que va transitando las situaciones límite y cómo estas lo afianzan dentro de lo marginal y consolida la amistad con el resto. Este personaje es un poco el representante de los espectadores que nos vamos adentrando en ese mundo.

También es importante tocar algo que a los fanáticos de la serie puede llegar a molestar: la nueva banda sonora. Si bien es cierto que la serie no es lo mismo sin las canciones originales, el trabajo de Santiago Motorizado (de la banda El mató a un policía motorizado) hizo un gran trabajo, logrando trasladar de forma bastante fiel los sentimientos y los ambientes que tenía originalmente. No sean prejuiciosos, en el fondo la experiencia es muy similar.

En conclusión, Okupas es una gran serie que en su momento revolucionó la televisión nacional y nos dio unos personajes muy creíbles y entrañables, momentos icónicos y, fundamentalmente, dio visibilidad a un sector ignorado de nuestra población, sin exagerar, alivianar o glorificar nada.  Un auténtico must see.

SCORE:

A favor

EN CONTRA

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Maxi
Maxi
Reseño muy duro, como un esclavo, ya se me olvidó, bueno pagueme dinero. Parido en Gotham, educado en Howarts, alumno del doc Brown e Indiana. Fin del comunicado.

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