RESEÑA – THE GOD OF HIGHSCHOOL – Sr Geek

RESEÑA – THE GOD OF HIGHSCHOOL

Este año Crunchyroll invirtió fuertemente en animes originales y exclusivos para su plataforma, pero también en adaptar obras del popular mundo del manwha, un tipo de manga hecho en Corea del Sur que últimamente se muestra de manera virtual en páginas como WebToon o Toomics. Al ver el apogeo de este medio, Crunchy decidió traer a la pantalla chica tres títulos: Tower of God, Noblesse y el que nos compete en esta reseña, The God of Highschool. Este fue creado en 2011 por Yongje Park y, hasta el día de hoy, se sigue publicando semanalmente con un total de 481 capítulos.

La historia se centra en Jin Mori, un adolescente que fue criado por su abuelo y que posee una increíble habilidad para el combate. Como todo protagonista de “shonen” de pelea, él desea encontrarse con oponentes que lo vuelvan mucho más fuerte y parece como si alguien hubiera escuchado sus plegarias cuando de repente es invitado al “God of Highschool”, un torneo que invita a jóvenes (y no tanto) de todo el país a darse unas buenas piñas. ¿Qué se lleva el ganador? Pues cualquier cosa que desee y eso lleva a que Jin conozca a nuevos amigos: Han Dae-Wi (artista marcial de “Kyokushin Karate” que busca dinero) y Yoo Mira (espadachina del estilo “Luz de Luna” que busca reformar el dojo de su padre). Sin embargo, la existencia de este torneo se debe a motivos más sombríos y complejos de lo que nuestros protagonistas se imaginan.

Dirigido por Seong-Hu Park y escrito por Kiyoko Yoshimura, quienes ya habían trabajo juntos en la saga de Garo, el anime de GOH prometía ser una de las grandes sorpresas de la temporada o hasta del año teniendo en cuenta como se vio afectada la producción de varias series por la pandemia. A primera instancia, lo que más llamaba la atención era la increíble animación que presentaban los trailers y estos no mentían. GOH se concentró en presentar peleas frenéticas y completamente detalladas, no solo estudiando diversos tipos de artes marciales, sino también aplicando tecnología de captura de movimiento para traer realismo a las situaciones. Además, en comparación a su obra original, el diseño artístico supera con creces lo que uno se podría haber esperado. Se nota que buscaron ampliar en muchos sentidos lo que Yongje Park quiso transmitir en sus primeros años y el diseño de personajes a cargo de Manabu Akita logra que sean más agradables a la vista.

Sin embargo, el problema más grande que posee GOH es su historia o, por lo menos como lo tengo entendido, la forma en que quisieron adaptarla. En tan solo 13 capítulos, se busca mostrar lo que sucede en 112 capítulos del manwha y el paso que se da es tan acelerado que, con mucha suerte, podes llegar a sentir algo de empatía por el trío protagonista. El grupo de Mori, Dae-Wi y Mira se siente natural y hasta simpático, pero la cosa flaquea cuando se busca desarrollarlos por separado. Cada uno pasa por problemas personales y entrenamientos que los ayudan a crecer y, en cierto sentido, son muy relevantes para la trama, pero la serie decide darlo todo por hecho o explicarlo muy resumidamente, logrando un sin sentido de acciones que parecen más un “Deus ex Machina” que un verdadero progreso típico de “shonen”.

Por otro lado, la historia principal es desastrosa e incontrolable, en especial ya pasada la primera mitad de la temporada. Está bien, tal vez el hecho de querer contar una historia que solo toma lugar en un evento de artes marciales no podía mantener mucho tiempo el encanto, pero por lo menos se le pudo haber dado más tiempo para contextualizar o desarrollar la catástrofe que se aproximaba. Se pasa de un torneo donde se utilizan habilidades más o menos humanas a el uso poderes llamados “charyeok” que vienen de los dioses, lo cual luego lleva a la aparición de una misteriosa organización que busca destruir el mundo a través de métodos que nunca terminamos de entender. Se saltea mucha información importante y eso impide que el espectador siquiera pueda seguir a gusto la historia. Las cosas simplemente pasan y nosotros tenemos que apreciar lo lindo y épico que se ve, pero no se entiende que pasa ni cómo ni por qué, ni siquiera los nuevos poderes que se nos presentan, los cuales son interesantes porque se basan en verdaderas deidades como Kyubi (zorro de nueve colas), Haetae (criatura mítica del agua), Longinus (un santo romano) y Sun Wu-Kong (el rey mono).

Aprovechando la mención de este último, Yongje Park se reconoce como un gran fanático de Dragon Ball y eso, al final, le juega un poco en contra. Si algunos de ustedes no lo notaron, Jin Mori es una copia de Goku. Tiene el pelo puntiagudo, le gusta pelear y comer, es inocentemente estúpido, tiene una gran relación con su abuelo y, como frutilla en el postre, saca su poder de Sun Wu-Kong, personaje de la mitología china que Akira Toriyama usó para crear a Goku. Aparte de eso, Jin Mori es un personaje que siempre sale de una mala situación, no importa cuál sea. Siempre va a encontrar un “power up” que lo ayude a ganar y eso lo vuelve molesto, le saca tensión y sorpresa a la trama. Más cerca del final, suceden otras cosas que terminan de convertir a GOH en un plagio de Dragon Ball, pero voy a dejar que eso lo decidan ustedes.

En resumen, The God of Highschool prometía mucho y se quedó corto. Aunque cuenta con una animación espectacular, su historia se queda muy atrás y se vuelve tal vez algo disfrutable para aquellos que la siguen desde hace mucho tiempo.

SCORE:

A favor

EN CONTRA

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